25 N - No seas cómplice

La igualdad es el plan

    La lucha contra la desigualdad de género necesita herramientas que enfrenten estas discriminaciones desde los diversos escenarios. Los planes de igualdad son un importante instrumento del que empresas y personas trabajadoras pueden valerse y que nos permite, partiendo de un minucioso diagnóstico de las condiciones laborales y salariales de la plantilla en la empresa, y de la política de la empresa en igualdad, revertir las desigualdades y discriminaciones que sufren las mujeres en el ámbito laboral.

    14/10/2019.
    Nuria López Marín, durante las movilizaciones del pasado 8M

    Nuria López Marín, durante las movilizaciones del pasado 8M

    El asesinato es la forma más cruenta de la violencia machista. Pese a la corriente de negacionismo que se extiende a lo largo y ancho de Andalucía, acompasada por quienes no dudan en tergiversar las cifras y la propia historia para fundamentar sus posiciones ideológicas, los datos son tozudos y el número de mujeres asesinadas a manos de la violencia machista es la evidencia más tangible de esa abominable realidad. Cierto es que desde hace más de una década se están implementando políticas y medidas dirigidas a acabar con ella, pero no es suficiente, porque hay que atajar este grave problema desde su raíz y abordar un cambio de mentalidad en nuestra sociedad.

    Los avances alcanzados en la lucha contra la violencia de género han sido gracias al papel protagonista asumido por las mujeres, cuyos esfuerzos han contribuido a dar pasos hacia una sociedad más igualitaria y democrática. En este camino, hay que tener muy presente que las diversas formas de machismo dificultan la conquista de la plena igualdad y el fin de la violencia de género. Hablamos de educación diferenciada, con la segregación por sexo en las escuelas, algo a lo que CCOO se opone, y que no tiene sentido si aspiramos a que los niños y niñas tengan las mismas oportunidades. Y hablamos del mundo laboral, donde las mujeres andaluzas sufren una mayor precariedad, con un desempleo del 26,9% (frente al 19,8% de los hombres), mayores dificultades en el acceso al empleo en igualdad de condiciones (en 2019, acumulan ya 651053 contratos formalizados menos que los hombres), cobran hasta un 40% menos desempeñando el mismo trabajo y padecen una tasa de jornada a tiempo parcial involuntaria superior al 60%.

    Así, constatamos que las trabajadoras carecen de oportunidades suficientes, una realidad agravada por las reformas laborales y los recortes en dependencia, que afectan especialmente a las mujeres puesto que son ellas en un gran porcentaje quienes se encargan del trabajo de cuidados, tanto dentro como fuera de la esfera familiar. La lucha contra la desigualdad de género necesita herramientas que enfrenten estas discriminaciones desde los diversos escenarios.

    Por ello, para acabar con estas desigualdades en el plano laboral disponemos de los planes de igualdad; un importante instrumento del que empresas y personas trabajadoras pueden valerse y que nos permite, partiendo de un minucioso diagnóstico de las condiciones laborales y salariales de la plantilla en la empresa, y de la política de la empresa en igualdad, revertir las desigualdades y discriminaciones que sufren las mujeres en el ámbito laboral. No en vano, un tercio de nuestras vidas lo pasamos en el trabajo y liberar estos espacios de acoso y discriminaciones contribuye de forma innegable a generar el cambio cultural que necesitamos.

    Lamentablemente, son pocas las empresas que lo han puesto en práctica, a pesar de la obligatoriedad que existía desde hace años para aquellas de más de 250 personas trabajadoras, extendida este año a las de más de 50 personas en plantilla gracias a la acción y la presión sindical mantenida en el tiempo.

    Continuaremos luchando y trabajando para acabar con la desigualdad, reivindicando a los gobiernos y negociando y exigiendo a la patronal. Estamos llamadas y llamados a generar espacios saludables de trabajo, que hagan posible que la actividad laboral de las personas se desarrolle en plenitud con independencia de su género. Las empresas son las principales responsables de garantizar que se den las condiciones adecuadas así como de poner los medios, las facilidades y la sensibilidad, que contribuyan de forma decisiva a la erradicación de la discriminación y el acoso sexual y moral por razón de sexo, dando cumplimiento a las leyes.

    En CCOO seguiremos poniendo nuestro empeño proponiendo, vigilando e instando a su cumplimiento.

    [Artículo publicado originalmente en eldiario.es/Andalucia el 12 de octubre de 2019]

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