Comisiones Obreras de Andalucía | 25 marzo 2026.

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    Artículo de opinión

    La 'perla' del Gobierno andaluz

      Vivimos en la época de la imagen, y la política ha hecho de ello su bastión para llegar al gran público y colocar sus mensajes; pero una imagen no siempre vale más que mil palabras, no al menos en el caso de Andalucía, donde la imagen de político moderado que busca vender el presidente del Gobierno andaluz no lleva aparejadas políticas del mismo calibre, por mucho que se empeñe Juan Manuel Moreno Bonilla en hacer creer lo contrario.

      25/03/2026.
      Nuria López escribe en Madrid Sindical

      Nuria López escribe en Madrid Sindical

      En Andalucía llevamos años asistiendo a una operación de marketing político de primer nivel, diseñada milimétricamente para construir el relato de partido moderado a través de la figura de Juanma Moreno, que se ha convertido en la “perla” del Gobierno andaluz. Se nos vende una imagen de centrismo amable, alejada del ruido y la estridencia que caracteriza a otras comunidades como Madrid. El Gobierno andaluz se jacta de decir en todos sus actos y comparecencias que aquí no hay crispación, que aquí se dialoga, que aquí las cosas se hacen de otra manera. Y es cierto, se hacen con una sonrisa perpetua, con una política de fachada amable y tono sereno ejecutada, y eso es algo que hay que reconocerle, con cierta maestría por el máximo dirigente del Ejecutivo andaluz; pero basta asomarse a la trastienda de ese escaparate para ver que en ella se esconde un auténtico polvorín con un objetivo claro: dinamitar progresivamente lo público y, con ello, la igualdad.

      Lo hemos visto en cada paso legislativo. Cada política que impone con su mayoría absoluta va en esa dirección. El ejemplo más flagrante lo tenemos en el decreto de simplificación administrativa, un barrido normativo sin consenso ni diálogo en beneficio del empresariado con el que, bajo el pretexto de agilizar trámites, lo que realmente se ha perpetrado es una eliminación sistemática de garantías, suprimiendo controles ambientales y facilitando la especulación urbanística. No es agilidad, es desregulación para poner la alfombra roja a intereses económicos particulares.

      El deterioro de los servicios públicos

      Pero donde la estrategia del Gobierno andaluz se está aplicando con más destreza para que los andaluces y andaluzas creamos que se están haciendo las cosas bien es en los servicios públicos. Por ejemplo, el Ejecutivo andaluz decidió eliminar el sistema de subastas de medicamentos, renunciando a cientos de millones de euros de ahorro público que ahora van a engrosar los márgenes de las farmacéuticas. Unos recursos que hubiesen venido muy bien para contratar a profesionales médicos, enfermeros y enfermeras y personal técnico. Es el dinero que falta para abrir los centros de salud por las tardes o para reducir las listas de espera.

      En lugar de reforzar la sanidad pública, los fondos se desvían a la privada, a la que se ha dotado con 734 millones de euros en conciertos. Es la profecía autocumplida del neoliberalismo: asfixiar lo público hasta que deje de funcionar y así justificar esa deriva a lo privado. Esa es la moderación que se practica en Andalucía y que no solo afecta a la sanidad, donde hemos visto la cara más dramática en la crisis de los cribados de cáncer de mama. Este modus operandi se repite en la educación, con la proliferación de universidades privadas y el ahogo financiero de las públicas; se repite en la dependencia, con plazos de resolución que son una vergüenza nacional; se repite en las políticas de vivienda, que impiden a las personas jóvenes y no tan jóvenes independizarse porque el precio de los alquileres es inasumible y la poca vivienda que se construye lo hace a precios fuera del alcance de la mayoría social; y se repite en la fiscalidad. Porque no podemos olvidar que este Gobierno es el que perdona impuestos a los más ricos y esa bonificación del impuesto de patrimonio no beneficia a la trabajadora del campo, ni al empleado de hostelería, ni a la médica de atención primaria; beneficia a un porcentaje ínfimo de la población, a los que más tienen. Al resto, a la mayoría social, nos dejan con unos servicios públicos mermados y con la falsa promesa de que bajando impuestos se arregla todo.La moderación de la “perla” del Gobierno andaluz no es más que un escaparate que puede deslumbrarnos, pero basta rascar un poco para darse cuenta de que aplica las mismas recetas neoliberales que su homóloga en la Comunidad de Madrid. La única diferencia es el envoltorio: donde Ayuso pone la crispación y la confrontación directa, Moreno pone la «vía andaluza» y la sonrisa; algo que puede resultar incluso más peligroso, porque el brillo de la perla a veces es un espejismo que confunde a la sociedad. Y si no, que le pregunten a Rosalía.