Comisiones Obreras de Andalucía | 10 septiembre 2026.

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    CCOO de Jaén destapa el maquillaje estadístico de la siniestralidad laboral en la provincia

      Según datos de la Junta de Andalucía, Jaén es la provincia andaluza donde más se han reducido los accidentes mortales. Desde el sindicato advierten: es una trampa estadística que excluye sistemáticamente a los trabajadores autónomos.

      21/08/2026.
      Fuente: Pexels

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      La Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Jaén, Manuela Barajas Díaz, denuncia que los datos oficiales de siniestralidad laboral hasta mayo de 2026 esconden una realidad mucho más dura de la que reflejan los informes de la administración. Mientras Andalucía encadena otro periodo liderando —en negativo— los indicadores de siniestralidad de toda España, la provincia de Jaén se presenta oficialmente como una excepción "de éxito" —con cero accidentes mortales registrados—, pero en CCOO Jaén sabemos que el sistema estadístico oficial excluye sistemáticamente a los trabajadores por cuenta propia. No es una mejora. Es una estadística que mira hacia otro lado.

      Andalucía, otra vez a la cabeza de la siniestralidad española. Los datos generales no dejan lugar a la autocomplacencia. Andalucía vuelve a liderar, y no por poco, los peores registros del conjunto del Estado: acumula el 16,9% de los accidentes leves y totales de España, el 22% de los graves y el 19,5% de los mortales, muy por encima del peso que representa en el mercado laboral nacional. Y lo más alarmante no es la magnitud, sino la tendencia: mientras España consigue reducir sus accidentes mortales un -1,35% respecto al año pasado, Andalucía los dispara un 14%. La comunidad autónoma no solo no converge con la mejora nacional, sino que camina en dirección contraria.

      Los índices de incidencia —la forma más rigurosa de medir el riesgo real, al relacionar los accidentes con el número de personas afiliadas— confirman que no se trata de una cuestión de mayor empleo, sino de mayor peligrosidad: Andalucía soporta una incidencia de accidentes un 7,5% superior a la media española y una incidencia de mortalidad laboral que supera en un 25% la media del país. Es decir, trabajar en Andalucía es, de forma estructural, más peligroso que trabajar en el resto de España.

      Jaén: el espejismo de una estadística que no cuenta a todos los muertos. Sobre el papel, Jaén es la provincia que mejor evoluciona: desciende su siniestralidad total un 6,84%, la de los desplazamientos al trabajo un 11,95%, y registra el mayor descenso de todo el índice de incidencia de las ocho provincias andaluzas, tanto en jornada de trabajo (-10,22%) como in itinere (-15,65%). Es la única provincia que aparece con cero accidentes mortales oficiales.

      CCOO de Jaén advierte de que celebrar esta cifra es un ejercicio de irresponsabilidad institucional, por dos motivos que exigimos que se atiendan de inmediato:

      Primero, porque el descenso de la siniestralidad total y el “cero muertes” no guardan ninguna relación causal con una prevención eficaz. Jaén sigue acumulando 45 accidentes graves en el periodo referido.. Un accidente grave es, en muchos casos, un accidente mortal que todavía no ha terminado de serlo: que un trabajador sobreviva o no depende con demasiada frecuencia de la suerte, de la rapidez de la asistencia médica o del azar, no de que la empresa o la administración hayan hecho bien su trabajo de prevención. Presentar el “cero mortales” como un logro de la política preventiva, cuando decenas de trabajadores siguen sufriendo accidentes graves cada mes, es engañar a la ciudadanía.

      Segundo, y más grave: esa cifra de “cero” es, sencillamente, falsa en términos humanos, porque el sistema de registro de accidentes de trabajo con baja excluye a quienes trabajan por cuenta propia sin la cobertura específica. No estamos ante cifras. Estamos ante familias que han perdido a alguien mientras trabajaba, y a las que la administración ni siquiera reconoce en sus informes. Exigimos que estas muertes dejen de ser invisibles.

      Lo que ocurre en Jaén con la mortalidad invisibilizada es solo una cara de un mismo problema: el de una administración que no está afrontando la siniestralidad con la contundencia que exige la magnitud del drama. El resto de Andalucía lo confirma con datos que ya deberían haber activado un plan de choque: la mortalidad laboral se ha disparado un 600% en Almería (y un 900% solo en jornada de trabajo, pasando de 0 a 9 fallecidos), un 133% en Cádiz, un 71% en Sevilla y un 33% en Málaga. No hablamos de sucesos puntuales ni de mala suerte generalizada: hablamos de un patrón que se repite provincia tras provincia y que exige respuestas estructurales, no notas de prensa institucionales autocomplacientes.

      Perspectiva de género: el rostro invisible del riesgo. La siniestralidad laboral en Andalucía tiene, cada vez más, rostro de mujer: 1 de cada 3 accidentes lo sufre una trabajadora, y mientras la accidentalidad masculina se contiene, la femenina sigue creciendo. La mortalidad, en cambio, sigue golpeando de forma abrumadora a los hombres, que concentran el 96,49% de los fallecimientos, con un incremento respecto al año anterior especialmente dramático en Almería. En Jaén, el descenso de la siniestralidad femenina —tanto en el total como en los accidentes graves— contrasta con un dato inquietante que pasa desapercibido en las cifras generales: entre los hombres trabajadores jienenses, los accidentes graves no bajan.

      Juventud precaria y trabajadores que envejecen sin protección. A escala andaluza, el informe confirma que la siniestralidad se ha convertido en un problema generacional. Los jóvenes de entre 16 y 34 años concentran ya el 27,19% de todos los accidentes en jornada de trabajo, con un crecimiento alarmante entre los hombres jóvenes (+20%) y también entre las mujeres jóvenes (+7,18%); en los desplazamientos al trabajo, la juventud llega a acumular casi un tercio de toda la siniestralidad. Es la fotografía de una entrada al mercado laboral marcada por la temporalidad, la falta de formación preventiva real y la rotación constante de empleo. Al mismo tiempo, crece de forma significativa la siniestralidad —y la mortalidad— entre quienes tienen 55 años o más, un colectivo que trabaja cada vez más años y con menos margen de recuperación ante un accidente grave.

      Por sectores —siempre en datos generales de Andalucía, al no existir desagregación provincial en el informe—, servicios concentra el mayor volumen de accidentes, pero es la construcción la que dispara la incidencia real, tanto en accidentes totales como mortales, confirmando que sigue siendo, con diferencia, la actividad más peligrosa para quien la ejerce. Entre las mujeres, la agricultura ocupa el segundo lugar en siniestralidad, reflejo de una precariedad laboral agrícola feminizada y que rara vez ocupa titulares.

      Enfermedades Profesionales.: la epidemia que nadie declara. El informe también deja constancia de una infradeclaración estructural de EE.PP. en Andalucía. Aunque los partes comunicados aumentan con fuerza respecto al año anterior, cuando se relacionan con el número real de personas afiliadas, Andalucía cae a los últimos puestos del país, lo que sólo puede explicarse por un fallo sistemático a la hora de reconocer y declarar estas patologías. El caso más flagrante son los agentes cancerígenos, que apenas representan un puñado de partes comunicados en toda la comunidad: una cifra que no responde a la realidad epidemiológica del trabajo, sino al silencio institucional en torno al cáncer laboral.

      En Jaén, el número total de partes se mantiene estable respecto al año pasado, pero ese “sin cambios” vuelve a esconder un deterioro: los casos que requieren baja médica se han multiplicado, mientras descienden los que no la requieren. Es el mismo patrón que en la siniestralidad por accidente: la foto fija engaña, la severidad real empeora.

      La perspectiva de género también atraviesa las EE.PP.: en Andalucía, el 61,9% de los partes comunicados corresponden a trabajadoras, reflejo de una exposición sostenida a trastornos derivados de tareas repetitivas en sectores altamente feminizados —cuidados, limpieza, atención— que la prevención institucional sigue sin abordar con la seriedad necesaria. Llama la atención que en Jaén, a diferencia de la tendencia autonómica, sean los hombres quienes concentran más partes comunicados que las mujeres, un desajuste que exige explicación y que probablemente esconde más infradeclaración femenina, no menos riesgo.

      CCOO de Jaén exige a la administración pública competente:

      - La inclusión inmediata y sin excepciones de los accidentes mortales de trabajadores autónomos en las estadísticas oficiales de siniestralidad laboral, para que ninguna muerte en el trabajo vuelva a quedar fuera del registro.

      - El refuerzo urgente de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en Jaén y en el conjunto de Andalucía, con inspecciones planificadas y no sólo reactivas tras la ocurrencia de un accidente.

      - Un plan de choque específico y dotado presupuestariamente para los sectores de mayor riesgo real: construcción, agricultura y transporte por carretera.La investigación exhaustiva de todo accidente grave, tratándolo como lo que es: una advertencia de que la prevención ha fallado, no una anécdota que celebrar porque “no fue mortal”.

      - Una auditoría pública e independiente sobre la infradeclaración de EE.PP., con atención especial a los agentes cancerígenos.

      - La convocatoria urgente de la Mesa de Diálogo Social de Seguridad y Salud Laboral de Andalucía.

      - La incorporación efectiva de la perspectiva de género en la vigilancia de la salud laboral y en el reconocimiento de enfermedades profesionales feminizadas.

      “Cada estadística que se maquilla es una familia a la que se le niega el reconocimiento de lo que ha perdido y la administración lo sabe. Exigimos que se cuenten, que se investiguen y que se actúe, antes de que la próxima cifra optimista vuelva a esconder otra tragedia”, señala la secretaría de Salud Laboral de CCOO de Jaén.