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Igualdad y fraternidad para salir más fuertes

    Los pasos venideros obligarán a impulsar un plan de reactivación económica de largo recorrido que recupere el empleo y los salarios y que afronte la siguiente emergencia a la que tendremos que entregar todos nuestros esfuerzos: la social y la económica. El próximo periodo requerirá de grandes consensos y generosidad para superar este trance. El Gobierno tendrá que poner en el centro propuestas políticas en pos del bien común y la parte empresarial debe contribuir a ello. Es la hora de la corresponsabilidad y de la fraternidad.

    08/05/2020.
    Nuria López en la manifestación del 8M

    Nuria López en la manifestación del 8M

    La emergencia sanitaria que estamos sufriendo está poniendo a prueba todas nuestras capacidades. Las cifras de seguimiento de la pandemia continúan causándonos gran impacto y un profundo dolor.

    Asistimos a un momento en el que nuestro país ha conjurado todos sus esfuerzos en la lucha contra los efectos del coronavirus desde que fuera decretado el estado de alarma por el Gobierno de España. La crisis sanitaria ha provocado una gran incertidumbre para cientos de miles de personas trabajadoras que han visto como el riesgo de desempleo o de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) vuelve a situarse en su horizonte. El paquete de medidas del Gobierno central para enfrentar la crisis va en buena dirección, pero vemos que es insuficiente para proteger el máximo empleo posible, reducir el número de despidos y favorecer que autónomos y micropymes mantengan su actividad. Además, entendemos que se requieren medidas que protejan a las personas trabajadoras del hogar, con contratos temporal y fijo-discontinuo, inmigrantes y autónomos dependientes. Igualmente, consideramos necesario incluir un paquete de actuaciones sociales tendentes a garantizar la vivienda (alquiler) y los suministros mínimos a aquellas personas más vulnerables para evitar que se vean doblemente perjudicadas.

    Las delegadas y delegados de CCOO, desde el primer minuto y a pesar de las dificultades, se han volcado en ayudar y defender a las personas trabajadoras. Nuestra participación está reforzando las garantías y la seguridad de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, vigilando que las causas de los ERTEs se produzcan por las establecidas por el Real Decreto de estado de alarma y no para ajustar plantillas, asesorando ante despidos, comprobando la aplicación de las medidas de salud laboral e higiene que marcan las leyes y las autoridades sanitarias en los centros de trabajo o denunciando ante la autoridad laboral, e incluso la policía, para interrumpir la actividad allí donde no se den condiciones mínimas de seguridad.

    La prioridad es proteger la salud. Para ello, es preciso dotar de recursos y medios para que nuestro sistema sanitario no colapse y pueda seguir conteniendo la pandemia del Covid-19. Pero no solo eso. No podemos bajar la guardia y hay que extremar la protección y la seguridad de las personas que están trabajando en servicios básicos como los supermercados, el transporte, el sector de la limpieza, la ayuda a domicilio, la atención a la dependencia, los centros de mayores y de menores y aquellos donde se atiende a personas con discapacidad y los aeropuertos, entre otros.

    Los pasos venideros obligarán a impulsar un plan de reactivación económica de largo recorrido que recupere el empleo y los salarios y que afronte la siguiente emergencia a la que tendremos que entregar todos nuestros esfuerzos: la social y la económica. En este sentido, CCOO ha trasladado al Gobierno andaluz 12 propuestas para evitar que la crisis del Covid-19 recaiga sobre las personas trabajadoras y más vulnerables. Propuestas que, complementariamente a las acciones que se están poniendo en marcha a nivel estatal, se centran en asegurar que las repercusiones sobre las personas trabajadoras y empresas sean las mínimas posibles. Pero Europa debe comprometerse con la situación y abordar un plan de Emergencia Social para el conjunto de la ciudadanía.

    El próximo periodo requerirá de grandes consensos y generosidad para superar este trance. El Gobierno tendrá que poner en el centro propuestas políticas en pos del bien común y la parte empresarial debe contribuir a ello.

    Es la hora de la corresponsabilidad y de la fraternidad. Rememos en la misma dirección.

                                                                                  [Artículo publicado originalmente en Agenda de la Empresa. Mayo 2020]

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